FLORA Y FAUNA

La flora vascular del Parque Futangue presenta una alta riqueza de especies, de las cuales 254 son nativas y 58 son endémicas. De estas, 25 están declaradas con problemas de conservación, como el Mañio de hojas largas, el Ciprés de las Guaitecas y varias especies de helechos. De la fauna, el Pudú, la Huiña y la Ranita de Darwin se encuentran amenazados. De esta manera, Futangue emerge como un área de conservación prioritaria de los bosques templados de la Patagonia.

Ranita de Darwin

FLORA

En su interior, el Parque Futangue contiene alrededor de un 70% de la flora de los bosques templados de Sudamérica. La mayor parte del bosque corresponde a la Selva Valdiviana, considerada dentro de los 25 hotspots de biodiversidad a nivel mundial, debido a su alto grado de endemismo y vulnerabilidad. Esta flora se conoce técnicamente como Tipo Forestal Siempreverde, emplazada en las partes bajas y medias de la cordillera. En las alturas se presenta el Tipo Forestal Lenga, compuesto por Lenga, Ñirre, Notro y Canelo Andino.

La vegetación arbórea llega hasta los 1300 m.s.n.m, donde encuentra su límite altitudinal o “timberline”. Sobre esta cota se aprecian principalmente musgos y líquenes adosados a las rocas. En las áreas más bajas predominan los Robles y Laureles, luego aparece el Ulmo, Olivillo, Canelo, Avellano, Tineo y Tepa. A media altura abundan coníferas como el Mañio hembra y macho, acompañados de Trevo y algunas Mirtáceas. En las zonas con escaso drenaje, como los mallines, se presentan ejemplares de Cipreses de las Guaitecas.

Bosque de lengas

El Coigüe presenta una gran plasticidad en su distribución altitudinal, encontrándose a orillas del Lago Ranco, desde los 90 m.s.n.m, llegando incluso sobre los 1.100 metros de altitud. En el rango de los 1.100 a 1.300 m.s.n.m se observa la vegetación achaparrada típica del “timberline”, compuesta principalmente por Ñirre y Lenga. Esta formación arbórea es producto de la acumulación y permanencia de la nieve en los meses de invierno y primavera. Bajo el nivel superior del boscaje, formado por la copa de los árboles dominantes, se encuentra el sotobosque. Aquí conviven una gran variedad de especies como arbustos, hierbas, helechos, enredaderas, epífitas, líquenes, hongos y plantas briófitas – que a su vez – reúnen a musgos, hepáticas y antocerotes.

La majestuosidad de la comunidad ecológica de Futangue, compuesta por cientos de especies diferentes, constituyen una espacio único para apreciar y contemplar la diversidad florística de los andes patagónicos.

flores

HONGOS

Tradicionalmente han sido considerados parte del reino vegetal, sin embargo, se agrupan dentro del reino Fungi, que incluso se encuentra más cercano al reino animal que al vegetal. Las temporadas de mayor proliferación de hongos son otoño y primavera, ya que en esas estaciones se alcanza un mayor equilibrio entre humedad y temperatura. Estos aparecen en variadas formas, tamaños y colores. Los hongos cumplen la función de descomponer los restos de animales y plantas. De esta manera reciclan la materia orgánica transformándola en elementos inorgánicos listos para ser re-utilizados por otros organismos.

En el bosque Valdiviano del Parque Futangue crece una gran diversidad de especies de hongos. En ocasiones, algunas de ellas pueden forrar por completo la corteza de enormes árboles. Varias de estas setas son comestibles como el Gargal, el Changle, el Loyo, el Pique y el Dihueñe. También es muy común ver el Hongo Oreja de Palo, el Cola de Pavo y la Gomita del Bosque, entre muchos otros.

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FAUNA

Las particulares características biogeográficas del Futangue favorecen la gran diversidad y abundancia de fauna en la zona. El parque es el hogar de espectaculares mamíferos como lo son el Puma, el Pudú, la Huiña, pequeño felino endémico de Chile y Argentina, el Zorro Chilla, y el singular Monito del Monte; un pequeño marsupial arbóreo considerado como un fósil viviente. Esto se debe a que es el único representante de un orden extinto hace millones de años. El Monito del Monte no solo es endémico de la parte norte del bosque templado de Sudamérica, además es el marsupial más antiguo del mundo.

Respecto a las aves, en los márgenes del bosque se puede apreciar la Bandurria, el Chercán y el Pitio, el carpintero más común de Chile, entre otros. Luego en la parte baja del bosque habitan las cuatro aves que componen la familia de los Rinocriptidos: el Churrín, el Hued-hued, el Churrín de la Mocha y el Chucao, cuyo canto y colorido característico la hace una de las aves más fascinantes del Bosque Templado Valdiviano. Destaca igualmente el Carpintero negro, el pájaro carpintero más grande de Sudamérica, el Fío-fio, tenaz visitante de las amazonas y el Rayadito, cuyo canto te acompañara durante gran parte de tu recorrido por los senderos del parque. En la parte alta del bosque, aprovechando las corrientes de aire ascendente, habitan las rapaces diurnas, entre las que destacan el Águila y el emblemático Cóndor.

La interminable lista de especies se multiplica con los habitantes de la hojarasca del bosque, donde se refugia una gran variedad de anfibios como el Sapo de cuatro ojos o la Ranita de Darwin. Esta ranita es única en su especie y se encuentra casi en peligro de extinción. Vive aislada en el bosque Siempreverde del sur de Chile y su fama proviene de su particular comportamiento en el proceso de desarrollo de sus crías: La hembra pone los huevos, y al cabo de 20 días, el macho se los traga y los guarda en un compartimento al interior de su hocico durante seis semanas. Una vez que los renacuajos completan su crecimiento, el macho abre su boca y libera sus crías al mundo.